Todo empezó con unas palabras

«El amor de mi vida eres tú» — Abuela Mary

Esas palabras se quedaron conmigo para siempre, y de ahí nació la idea de las cartas en barro: convertir esos mensajes que a veces cuesta decir, o que queremos guardar para siempre, en algo que se pueda tocar, guardar y transmitir. Así nació Omoi, que en japonés significa sentimiento, cariño, aquello que llevamos dentro y queremos expresar.

Soy Paty, y llevo 5 años trabajando el barro, aprendiendo y perfeccionando cada pieza, siempre 100% artesanal y a alta temperatura. Todo empezó en el garaje de casa, con las manos llenas de barro y muchas ganas, y poco a poco hemos ido creciendo sin perder esa esencia hecha a mano.

Detrás de Omoi también está Luis, mi marido, que sin tocar el barro ha creído en este proyecto desde el primer día. Su visión para los negocios y el emprendimiento ha sido clave para que este sueño, que empezó en un garaje, hoy sea una realidad.

Cada pieza que sale de nuestras manos lleva un pedacito de esa historia. Esperamos que las vuestras también guarden algo especial.